Mitos y Leyendas
Yasi YateréA YACY, siguiendo ese concepto se la considera "madre de las plantas", de los frutos que germinan y las flores de todo orden. Por consiguiente, el sentido vital de su influencia se hace sentir en el curso de las aguas y mantiene su gravitación sobre las estaciones y sobre la estabilidad productora del suelo.
De alli que en el ejercicio de los antiguos ritos, el guaraní daba un sentido oculto al que se destinaba a honrar a YACY, y tenía caracter marcadamente orgiástico en medio de la espesura de la selva.
YACY al mismo tiempo da origen a las estrellas a las YACY TATA (fuego de la luna), y que por consiguiente, son desprendimientos de la pálida hoguera lunar. Distinguen no obstante, a la radiante Venus, de tanto fulgor, designándola YASY TATÁ GUAZÚ, o sea "fuego grande de la luna".
LA VIA LACTEA O TAPÉ - CUÉ.Como el guaraní consideraba que sus antepasados habían residido alguna vez en las alturas celestes, La Via Lá,ctea era en todo caso un camino que fue transitado (TAPÉ CUÉ) por un tapir gigante (MBOREVÍ RAPÉ). La Cruz del Sur indicaba a su vez el recorrido de un animal sugestivo. el Avestrúz, desde las alturas a la Tierra, y lo denominaban ÑANDUÍ-PO. Como siempre. los animales participan naturalmente de la cosmogonía tan particular y la tan particular teogonía eminentemente panteista.
Creyendo el Guaraní en la inmortalidad del alma, ésta se desprendía del cuerpo del hombre al morir, y adquiría un caracter especial, yendo a refugiarse en una región denominada AÑARETÁ (-morada del demonio del AÑA) y que es una especie de Campos Eliseos lleno de silencios.Curiosa es tambien la interpretación del "andros" lugar o del "avá" racial, que tiene una extraña connivencia con el génesis bíblico guaraní, segun su tradición es producto del fugáz connubio de un hijo de la tierra con YACY, la luna.Los fenómenos atmosféricos son explicados y denominados con el dulce idioma de clara onomatopeya. El cielo, como anota Natalicio Gonzalez. está constituído por una "materia quebradiza" que se raja en las tormentas y produce el rayo (ARA-TIRI) despidiendo la gran luminosidad del relámpago (ARA VERÁ).El viento (IBYTU), es el aliento, la "respiración" de la tierra. ¿Puede concebirse una imágen más poética?
LA MITOLOGIA GUARANÍ
El vasto solar guaranítico, que va desde las extendidas campiñas, serranías airosas, arroyuelos, grandes rios, y sobre todo, selva inmensa, es escenario propicio para una rica mitología.Las creencias se hacen carne. El "ava", el indio, es un ente que vibra con el medio y responde instintivamente a sus sugestiones. Y las personificaciones vagas por el amplio escenario, alertando los íntimos resortes del alma Indígena explicando asi fenómenos comunes, cuando no modelando un caracter distintivo.Si dijimos que antes existía un extraño parentesco con los orígenes bíblicos, ya que el guaraní sostiene la existencia de un Diluvio con destrucción de comunidades, es evidente que el "hábitat" y las peculiaridades idiomáticas del "Ava-fiee), del idioma autóctono, son generadores directos. PORÁ, ya de por sí, significa "fantasma", alma en pena que anda por las picadas, los escondrijos montuosos, los caminos...Y ya encontramos el invisible YACY-YATERÉ, el rubio enano, el duende típico acechando en las siestas; la CAÁ-PORÁ, extraño y proteiforrne fantasma femenino de las selvas; el POMBERO, el extraño tambien, sigiloso y velludo personaje, que desde situaciones estratégicas acecha la vida silvestre ; el I-YARA, dueño de las aguas; el CUARAJHI-YARA, dueño del Sol, dispensador genitrix de las sementeras, dios fecundante, patrón del "avati", (maiz).Luego, el CURUPÍ, el sátiro racial, enano y deforme, de sensualidad permanente, emblema de la poderosa fecundación natural de los desbordes dionisíacos, ladrón de pequeñuelos y raptor de doncellas. . . La CAÁ-YARI, dueña o abuela de la Yerba Mate, espléndida diosa rubia, a la que entregan su alma los hombres del yerbal para obtener sus favores y el rendimiento de su trabajo, . .El guaraní otorga a sus entidades míticas la condición de "dueñas o protectoras" de tal o cual elemento animal o vegetal. Es como haber hallado un modo consciente de evitar la depredación y los despojos arbitrarios e innecesarios del "hábitat"que es tablado de su existencia.Arboles, plantas, sementeras, ríos, manantiales, todo tiene su duende familiar. Todo esta sujeto a las ocultas leyes del mito, y que el indio respeta mas que a su propia vida.
LOS MITOS ANTROPOMORFOS
Siguen después los mitos antropomorfos, las extrañas coincidencias con otros de tipo universal, como el LOBIZÓN, el hombre que se convierte en perro-lobo, el YAGUARETÉ-ABA, transformación del hombre en tigre, todo ello después de rituales mágicos de relieve diabólico.El "Ava-ñee", el dulce idioma, sigue tejiendo incansablenlente sobre la sensibilidad del indígena, las sugestiones de su onomatopeya. Quizás el idioma, por su grafismo casi pictórico-musical, contribuya en gran parte a la sugestión de los mitos.Ha dicho Max MULLER: "Se ha demostrado cumplidamente que la mitología es solo una fase, y una fase inevitable en el desarrollo del lenguaje, tomado el lenguaje en su verdadero sentido, no solo como símbolo exterior del pensamiento, sino como el ´unico medio posible de darle cuerpo. Mientras el lenguaje atraviesa esa fase particular, todo puede trocarse en mitología".He aquí entonces, resumiendo, que el sentido guaraní de sus mitos raciales, comprende una interpretación panteista de los fenómenos totales del orbe, y en especial de los elementos de su "hábitat" solariego.Como individuo primitivo, el "avá", el "andros" universal de esta raza, no puede menos que explicar con sentido anecdótico, y luego, totémico, esos elementos naturales. En ello, cumple una identidad implícita con otras culturas primarias de otras latitudes, incluso orientales y africanas.Pero lo que despierta nuestro interés, es el sentido ingénuo y poético de todos sus mitos, transitando los movimientos de una fé en la existencia del alma y las fuerzas espirituales.Finalizando, todo ello es un himno continuado a los dones circundantes, a su paisaje, a sus necesidades satisfechas, al sol que brilla, a la lluvia bienhechora, a la sombra que sobrecoja, al animal amigo y al enemigo... Todo engarzado en la dulce trama de su imponderable idioma.






